viernes, 4 de julio de 2008

relato sin casaca

Salí de una fiesta después de la fiesta de esas conocidas como afterparis. Hace ya unos buenos años. Una celebración entre dionisíaca y guapachosa de esas en las que uno va dejando toda noción de moral y recato. Se celebraba el éxito rotundo de un artista extranjero muy importante quién había montado una muestra, de la que yo había sido el productor. Proyecciones, comparsa y esas cosillas multimedia del gusto de la muchachada. La fiesta un total deschongue. Y ni qué decir de la fiesta después de la fiesta. Sólo invitados de primera, joyitas como dría un amigo. ¡Puro Rocanrol! Una fina selección de completos desconocidos que se guiñan los ojos y guardan un estricto hermetismo grupal hacia los demás. Cierta mística de manada urbana que para ser sincero me valía madres, sobre todo con media botella de etiqueta negra en el cerebro y una buena cantidad de rayas de la mejor calidad.
Ya en plano de rocstar y como invitado especial, me decidí por la condescendencia y el lobby. Platicas aquí y allá y entre afirmaciones y sentencias sobre el arte y sus peripecias un pase, otro, un beso seco, más, un poquito más y la botella de wisky vacía, pero no importaba porque el organizador del afterpari se había jalado algunas botellitas del cóctel y digamos que en la segunda fiesta, aunque con menos invitados no carecía de brebajes.
1: 00 am.
Los joyitas dejaron los guiños de ojo y las misteriosas saliditas al portón del bar, que ya estaba cerrado. Las chicas se besaban en el baño mientras una handicam me ayudaba a contar la historia de la noche. Ellas lo tomaron con calma. Y la segunda botella de etiqueta negra iba por la mitad. Que alegre, hacía ratos que no me daba en la maitrix.
2: 00 am.
El grupo se redujo al 50% pero el artista seguía entre los presentes y yo pasé de productor a ser el hermano del alma. Ya me había enamorado de una beibi y ya me había desenamorado también. Los encargos de material colombiano iban por la tercera ronda.
3:00 am.
Ya con los escalofríos de la noche y el cerebro a punto de resetear, la plática había tomado un curso más del lado de la poesía y sus maldiciones y las botellas y los nuevos amigos comenzaban a faltar. No me recuerdo de muchas cosas, pero a decir verdad ya me estaban dando ganas de largarme y mi presencia se debía más a una señorita de besos amargos que no me dejaba ir. Un volcancito de polvillo delicado reposaba en el centro de una mesa de centro y las luces cada vez más rojas no me dejaban ver bien si los rostros de los invitados presentes estaban dibujados.
4:00 am.
La chica se fue, igual que el alcohol y los nuevos amigos pasajeros de afterpari. Decidí largarme, estaba lejos de casa y al final del corte de caja, además de una buena borrachera llevaba en mis bolsillos Q.5,000.00 de sueldo, unos gramos de regalo y equipo de filmación que todavía estaría pagando de haberlo perdido.
4:15 am.
Viajo en una camioneta grande con vidrios polarizados hacia algún destino luminoso en donde poder tomar un taxi. A esas horas lo único que uno mira en la calle es el espectro de sus propios temores. Mi amigo me da un aventón al obelisco, me deja justo en donde está el supermercadito ese. Yo le digo que está bien, que hay taxis pasando el arriate de la Reforma. El insiste, te llevo a casa. Pero yo le digo que no, que del otro lado hay una cola blanca e inmóvil de taxis a la espera. Nos despedimos. Yo tomo el equipo, mi bolsa y comienzo a caminar, vestido de saco, corbata y todo, cargando mil cosas y tambaleándome por momentos.

Cruzo decidido ese limbo de árboles siniestros. Pienso en la noche y sus caramelos, en la mañana siguiente y los recuerdos, en la chica que quedó grabada en un jai ocho. En el trayecto que me queda para llegar a la cama y sus delicias. En fin, en todas las estupideces que piensa un borracho contento después de una buena fiesta. Cuando al llegar al lado peatonal del arriate de la avenida Reforma de la zona 10, listo para cruzar una calle y un carril auxiliar y así llegar al otro lado, esperando encontrar mil taxis blancos con sus respectivos conductores sedientos de ganarse 50 pesos por una carrera, mis ojos ven una larga y pululante fila de radiopatrullas de la pnc con sus respectivos conductores, sedientos también de ganarse una platita extra a cambio de ese sacrificio de velar y proteger al ciudadano común de malhechores como yo, que andando a altas horas de la madrugada y haciendo quien sabe qué, perturban la paz y el orden.
Los vi sonreír como sonríen los demonios, con esa sabiduría milenaria de viejos lobos, Sobándose la panza y guiñándose los ojos, saliendo lentamente de sus vehículos como cazadores experimentados. Yo quieto, pero sin detenerme. Cosa loca si uno analiza la frase. Sabía que no podía detenerme sin levantar sospechas. Pero no quería darme el lujo de cruzar esa pequeña calle de tercermundo y entregarme con todas mis evidencias a las garras de un puñado de hombres lobo que no entienden un carajo de arte ni poesía.
Así que mis pasos fueron de acero. Vi mi reloj, traté de buscar algo en el bolsillo, quizás mi celular, alguna tontería para perder el tiempo que cada vez era menos. Ni un solo automóvil en la calle, cero rastros de testigos ni almas para interceder. Dos patrullas encendieron las sirenas y dieron el toque paralizador del tu tu. Todos seguían saliendo y se quedaban de pie a la espera de mi siguiente paso. Los vi, como se miran los criminales con sus ojos afilados, como se miran los esposos en la corte, como se miran los lobos ante un pedazo de carne podrida. Y en mi más delirante intento por quedarme parado y quizás sacar una metralleta y aniquilarlos a todos. Vi una luz que alumbró desde el obelisco, como viniendo de la Avenida de Las Américas. Un carro a trescientos kilómetros por hora que amenazó con atropellarme justo unos segundos antes de mi trágico encuentro. Yo sin titubear, me detuve por fin convencido de tener una excusa lo suficientemente fuerte que no levantara sospechas. El auto me iba a atropellar, así que me detenía o me detenía. Un oficial me vió y habló por radio, todos un poco inquietos y confundidos no supieron que hacer. El auto se detuvo después de un rechinido de llantas de película de acción, y yo tontamente pensé, a este también se lo llevan, pero mi pensamiento se quedó congelado cuando el conductor sin cruzar palabras abrió la puerta trasera del auto y me dijo ¡Subase mano!.
De un salto y sin preguntas subí al carro, cerré la puerta y me deje llevar por el instinto mientras las sirenas de las patrullas escandalizaban al silencio, y en silencio y también, sólo veía a través del vidrio trasero algunas de las patrullas comenzando una persecución. El taxista amable pero molesto me dijo: ¡Esos cabrones lo iban a asaltar! A donde lo llevo? Yo sin aliento y sin nombre ni apellido le dije ¡lejos!
Y mientras los postes pasaban rápidamente por los lados del auto, comencé a creer que los ángeles trabajan de madrugada y también son muy pero muy malhablados.


Historia contada por un tipo de corbata en un bar de la zona 1 hace 5 años.

"este es un relato que trabajé para la publicación de la antología de relatos Sin casaca,
una buena muestra que vale la pena conseguir, en donde se encuentra el trabajo de varios
escritores y escritoras. Si alguien quiere conseguir una copia la puede pedir
en el Centro de Cultura Hipanica en 4 grados norte".

lunes, 23 de junio de 2008

Cuando Cenicienta es un tipo cualquiera del tercer mundo

Este fue el experimento que expuse para el conversatorio sobre los estereotipos sexuales en la literatura,
sobre todo en los cuentos para niños. Un juego en donde se intercambian los roles de los personajes de
este cuento universal de La Cenicienta. Espero les guste, los comentarios son bienvenidos.

Ceniciento le llamaban los compas de la maquila donde trabajaba de 6 de la tarde a 6 de la mañana de lunes a domingo. Cuidaba de sus medios hermanos adolescentes, producto de un matrimonio accidentado y trágico entre su madre (viuda de su padre biológico) y un padrastro desaparecido. Su madre, ama de casa y bebedora empedernida también estaba a su cargo, sobre todo por su costumbre de beber desde temprano y dejar la realidad como por arte de magia. Nunca hablaban. Y cuando lo hacían, la plática cobraba un tono de reclamos, ofensas y maldiciones. Por esa razón Ceniciento prefería dejarla tranquila en ese silencio vacío en el que solía permanecer y trataba de encargarse de los oficios de su casa, incluidos sus dos medios hermanos, dos trabajos: Uno en una fábrica de textiles coreanos y otro por las mañanas en una tienda del barrio.
Ceniciento tenía una vida pobre, sin tiempo para sí. Entre sus quehaceres y problemas vivía, entre la nostalgia de una vida que nunca tuvo y la sensación vertiginosa de que la vida que sí tenía era una verdadera mierda que parecía no llegar nunca a ninguna parte.
A veces ceniciento se entretenía pensando en cosas como las nubes. En esas formas algodonadas, que alucinaba, danzaban mientras él tejía con una máquina inmensa que bien podría partirle la mano en mil pedazos si se descuidaba. Pero a él las formas que las nubes adoptaban, a un ritmo de sueño, le parecían seres que danzaban mágicamente, y se preguntaba porqué la vida, su vida, no podía ser así, como una nube lejana, blanca y grisácea, que iba y venía flotando tranquilamente en un inmenso cielo azul.
Sus compañeros le hacían bromas cuando trabajaba con gesto de extravío y Ceniciento sin prestar atención, seguía en esa rutina de cocer y cocer y cocer y a veces hasta sentía que un llanto asfixiante le llegaba a la garganta y le cortaba la respiración, pero de pronto en su mente una nube tomaba forma de corazón y entonces volvía a ser feliz aunque fuera por un segundo. El único segundo que tenía libre antes del cambio de turno.
Una mañana, cansado de abrir los ojos en la misma realidad, llena de trabajo extenuante, una madre a quien ya no recordaba sobria y unos medios hermanos indiferentes que sólo le prestaban atención cuando estaban metidos en problemas, Ceniciento decidió escapar. Con todo el dolor de su corazón, el sentimiento de culpa y la idea que lo que hacía era irresponsable. Se vistió con el overol con el que trabajaba en la tienda de su barrio, se despidió besando a su madre que yacía inerte frente al televisor y sin más, se fue directo al cementerio en donde estaba la tumba de su padre.
Pasó algunas horas frente al pequeño nicho corroído por el moho, hablando en silencio y haciéndole mil preguntas a su padre, mientras un cielo completamente blanco impedía que observara las formas de las nubes. Ceniciento lloró, con la garganta apretada y las manos arrancando puchitos de hierba y tierra, lloraba y acariciaba una lápida en donde apenas y se podía leer algún nombre o fecha.
Luego del llanto aletargado y amargo y el silencio lacerante de un padre a quien no conoció nunca, vino el vacío. La nada en donde ya ni las nubes, ni su madre ni medios hermanos, e incluso la gente gris de la maquila donde trabajaba podían existir. Ceniciento quedó en una especie de trance, dormido. Quizás por el cansancio rezagado de 24 años en la misma batalla, de su nostalgia interminable y de una vida que parecía estancada sin nubes, sin amor, sin vida.
En ese trance Ceniciento vio como una nube tomaba forma de rostro y sin más le habló, despacio y cariñosamente como un padre que se dirige a un hijo. Ceniciento sorprendido en su alucinación escuchó: Esta es tu noche hijo mío, gózala al máximo porque nada te puede detener, pero regresa al amanecer porque cuando amanece la realidad esclarece y surgen las verdades.
Ceniciento despertó de un salto, con una sensación de frío y alegría, quizás de liberación, como si su padre le hubiese dado una licencia, una llave. Se retiró del cementerio flotando y sonriente y caminó directo al bar a donde sus amigos de la maquila le invitaban cada viernes. Comenzó a beber como poniéndose al día, como queriendo beberse todos esos tragos que nunca aceptó en el pasado para sentir así lo que sentía la gente normal, la otra gente que parecía ser feliz.
Tenía un resplandor de alegría que captaba la atención de la gente, de los bebedores de las otras mesas que levantaban sus vasos y brindaban sonrientes con él. De las chicas que sentadas en las piernas de algunos se dejaban acariciar, pero le veían de reojo. De María la putía rubia que no le perdió de vista hasta tenerlo en su cama y carcajeándose le repetía una y otra vez. “Soy la primer mujer que probás cabroncito, ya vas a ver que nunca me vas a olvidar”. Y Ceniciento guiado por una fuerza que jamás había sentido permaneció en su trance de felicidad hasta un poco antes del amanecer, pues en pleno éxtasis recordaba perfectamente las palabras de su padre. Esta es tu noche hijo mío, gózala al máximo porque nada te puede detener, pero regresa al amanecer porque cuando amanece la realidad esclarece y surgen las verdades. Y Ceniciento siguió el consejo.
Los días pasaron y Ceniciento siguió en su rutina de vida, al parecer nadie lo extrañó el día que decidió escaparse, a excepción de los coreanos de la maquila, que lo despidieron al día siguiente. Pero con el trabajo de la tienda podía sobrevivir mientras conseguía otro trabajo para mantener a su madre y a sus medios hermanos. Además que de una forma extraña pensaba que el dueño de la tienda parecía haberle tomado cariño, lo comprobó el día cuando le dijo “Mijo, te busca una chavita”, y ceniciento sorprendido por la forma como lo había llamado el dueño de la tienda y por la visita de María, la putía rubia que le había quitado la virginidad, sólo pudo soltar su más profunda sonrisa.
Tomó unos minutos de descanso de sus quehaceres en la tienda y sentado a la par de la chica de minifalda permaneció entre contento, asustado y sorprendido. Como aquel día en el cementerio charlando con su padre muerto. María le sonreía nerviosa, Ceniciento, le contestaba gélido y ambos confirmaron que aquella noche mágica en la que Ceniciento brilló, hubo chispas en aquel cuartucho maloliente en donde la virginidad se esfumaba al ritmo de un sexo salvaje. María quedó enamorada de una mirada pura que examinaba su cuerpo durante el acto. Y no pudo pasar ni un solo minuto más de su vida sin esa mirada. Ceniciento sonreía, ella le prometió no cobrarle nunca más.

viernes, 13 de junio de 2008

armas típicas



Esta es una de las piezas de la nueva serie que estoy trabajando
como un reflejo de nuestra caótica sociedad. Espero poder
compartir algún documento especial para irles mostrando el proceso
de estas piezas. Estos son unos chacos hechos con flautas.
Son parte de la muestra Objeto de la que hablo en la entrada anterior.

jueves, 12 de junio de 2008

después de una buena exposición







Hoy abrí los ojos y recordé que la noche de anoche fue divina,
que hubo vino, amigos y mucho arte. abrí los ojos y recordé
todos los regalos de la noche. Como cuando uno sueña que se
gana la lotería y al día siguiente se levanta con esa sensación
de paz y alegría. Una buena dosis de locura, amistad, feromonas,
objetos de arte de los mejores artistas con los que he trabajado
y bueno, una noche genial en el espacio para las artes libélula.
En la muestra en donde Leandro Asoli, Jorge De León, Benvenuto
Chavajay, Darío Escobar y ALejandro Marré, montaron bajo la
dirección de Aida Aguilar una muestra exquisita. Desde lo sacro
a lo perverso, lo social, lo cultural. Los objetos nos acercan
a temas interesantes de formas concretas. Objetos que al
ser transformados transforman la realidad y nos formulan
reflexiones interesantes. ALgo que vale la pena ver, si se puede
uno escapara un día de estos y visitar el espacio.
Añado nada más la sonrisa que quiero compartir con los asistentes,
cómplices de las buenas conversaciones y bromas y afterpartys de la
noche de anoche...

lunes, 9 de junio de 2008

Esos días



Recuerdo sui Generis y el delirio de los 19 años.
Esa locura de leer poesía con un revólver en la cabeza
y el inicio de las acciones imaginarias.
Aquí uno de esos recuerdos, mi boda con la Fabulosa
en el atrio de la recolección. Pablo Bromo hizo de
cura y bueno el resto, la familia. El señor de sombrero
era mi suegro.
Una foto robada de la Prensa Libre, creo de los archivos de Rosina Cazali.
Gracias Rosina, gracias Bromo.

viernes, 6 de junio de 2008

Actividades de Junio



Este mes de chipi chipi, calles mojadas y gente irritable
está lleno de sorpresas, comenzando con la buena noticia
de que nuestro querido amigo Benvenuto Chavajay se llevó
el primer lugar del certamen de arte Juannio. Una buena
noticia para las artes plásticas nacionales. "Felicitaciones
hermano". La otra noticia del mundo del arte ha sido la
muestra de "Desapariciones". Realizada en La Antigua Compañía
de Jesús en Antigua Guatemala. Más conocida como Cooperación
Española. En este edificio está montada durante el mes de junio
una de las muestras más fuertes que he visto en los últimos
años que trata sobre el tema de las desapariciones en nuestros
países latinoamericanos. Una muestra cargada de imágenes duras,
sublimes y desgarradoras sobre el tema. Este fin de semana,
siempre dentro del contexto de la muestra, los artistas locales
expondrán una serie de acciones y performances, concluyendo la
exhibición, además de una serie de conversatorios con los mismos
artistas y curadores de la muestra. No hay que perderse esta
primera muestra de performances que se realiza en nuestro país.
Y la otra buena noticia es la muestra "Objeto" en el espacio
para las artes "Libelula", que como su nombre lo indica,
propone el trabajo objetual de 5 artistas entre los que cabe
mencionar a: Darío Escobar, Benvenuto Chavajay, Jorge De León,
Leandro Asoli y Alejandro Marré. Esta es una muestra que promete
una fina selección de objetos en uno de los espacios más alternativos del país. Espero verlos en estas actividades, tomarnos vinito y celebrar
que los artistas están vivos y siguen creando.

"Como un último dato, en este momento que estoy terminando de
escribir este post le dispararon a alguien frente a mi apartamento
una sensación de escalofrío pasa por mi cuerpo. Escuchar los
gritos, el disparo seco y ver con mis propios ojos a un ser humano
tirado en el suelo, es simplemente desagrrador. Una prueba más
de que vivimos en una jungla sin respeto, en donde debemos cuidarnos
y tratar de vivir al máximo, cuidenese chicos porfavor, que los
quiero ver vivitos a todos".

jueves, 5 de junio de 2008

gracias


A la vida en lugar de pedirle perdón o permiso hay que darle las gracias,
bailar al ritmo que suene, comer del plato que sirve, aprender a sonreír
incluso sin dientes y sobre todo ser, ser. Que es lo único que nos toca
y para lo que estamos por unos segundos en este bello paraje, y digo bello
porque es bello este mundo, con todo y su mierda sus presidentes gringos
haciendo guerras de porquería, sus políticos, sus injusticias, su hambre,
su desigualdad. Pero a pesar de los pesares y con todo y la vaina que nos
toca, este mundo es maravilloso. Los buenos amigos, el amor después del amor
la sonora dinamita y el vino. Como una especie de Cabral guapachoso canto
bajo la lluvia un son de vida, contra la pared mamacita diría una mamacita de
besos tibios maravillosos, y bueno la vida y sus tic tacs, qué se yo.
Algo lindo que compartir entre las balas. Nos morimos, eso sí, se mueren todos,
se muere mi prima en un hospital con un cancer terminal, se muere el sol
cada día, me moriré yo un día de estos, se morirá el ocaso, el sereno, la
naturaleza, pero no se morirá la esperanza, el amor. Al final en el planeta
un bicho sobrevivirá, y ese bicho querrá follarse a otro bicho en pleno acto
enamorado y caliente y habrá más vida. Entre las noticias de mierda de los
últimos días y el chipi chipi que nos entra hasta los huesos, puedo decir
que estoy vivo, más vivo que nunca y que espero que la banda esté prendida
porque mientras estemos aquí habrá rocanrol y mucha pero mucha poesía.
Salud hermanos, que la fuerza los acompañe.

lunes, 2 de junio de 2008

welcome darling

El ciclón de tus ojos espectadores del milagro de
Vernos en una zona neutral para parir el diálogo…
Uno de bocas cerradas y ojos que parecen rosas
de plástico en el funeral de las melancolías.

Veniste en el momento justo,
Justo antes de las palabras de despedida
Que no despiden a nadie.

Bienvenida con tus ojos y tus silencios,
Con tus ciclones de cinco de la tarde
En la sala de recepción de esta funeraria
En donde solemos juntarnos
a celebrar que la cabrona vida sigue
vivita y jodiendo.

poema de invierno 1

Esa soledad de carros mojados
De mudarse de gestos a cada cien millones años
Esa soledad de a veces y de costumbre
Por variar un poco los silencios,
Las calles inquietas de gente que no es nadie
De espectros también solos
que tan solo asoman por las vitrinas
del pensamiento y sus melodías de memoria.
Llevo una sílaba rota en el bolsillo derecho
de este saco que me acompaña como el mejor
de los amigos. Como el hermano gemelo
que murió en la batalla de las soledades.
Esa que solo se gana muriéndose,
para volverse a pelear.

poema amy

Instinto Amy winehouse
tocando hasta donde no se puede tocar
de fondo el mundo haciéndose el pendejo
Con sus lluvias locas
y sus fotos de cuando éramos felices.
Una película de acción sin diálogos,
Bajo las capas de la tierra húmeda
aún existe un sol tercermundista
con sus etiquetas salvajes y su sobrevivencia.
Somos esos
que alguna vez señalamos con el dedo
entre sonrisas y llantos.
Esos otros que parecían lejanos,
Y que ahora son estos nosotros.
Y el sonido de fondo me recuerda
el sabor de los llantos sin orgullo,
de los corazones en llamas,
de ver a dios en Manchester
y dejarme caer en el precipicio de tus pasos.
como el imbécil feliz que solía ser
Cuando no era el otro
señalado con el dedo.

sábado, 24 de mayo de 2008

Festival de Poesía Animal de Monte

Luego de una explosión de poesía, amistad, viejos amigos, nuevos amigos,
y ese delirio de enamorarse de cada segundo de esta vida, vuelvo a la ciudad
con sus humos y vitrinas, dejando por un tiempo el verde interior y sus
mágicas grutas. La semana pasada participando en el Festival de Poesía de
Quetzaltenango, Animal de Monte, mi cerebro, corazón y vísceras se fundieron
en una sola voz con muchos compañeros y compañeras poetas. Uno de ellos,
con gesto más silencioso nos regaló de una forma un
poco accidentada pero con mucha dignidad una trilogía de videos poéticos,
textos de autores, inluído el mismo y sus poética premier. UNOYO fue el
encargado de traducir desde su panorámica tecnicolor poemas de autores de
primera como Allan Mills, y nos propuso una reflexión sobre los poemas de
cajón que van quedando por allí almacenados o presos. Encarnados los llamó
y al parecer son los primeros tres de un proyecto de varios videos en donde
podremos apreciar su trabajo y así como los poemas encarnados de varios
autores contemporáneos guatemaltecos. Así que hay que ponerle coco al SR
UNOYO, que si bien ha mantenido un perfil underground en una sociedad underground
pues sale con un brillo que promete buen material. Otra sorpresa fantástica
fue compartir escenario con poetas de todas las nacionalidades, dentro de las
que sólo puedo contar cosas buenas. Desde la Argentina querida hasta el Norte
voces duras, reflexivas, llenas de estilo y fuego crearon un ambiente de
verso, prosa y amistad. Maravillosa oportunidad la que la vida nos dio al
poder asistir a este encuetro. Una de las voces más finas y como dicen en los
pueblos mamitas de la poesía latinoamericana fue la de la Mexicana Alma Karla
Sandoval con quien la poesía tuvo un respiro de musa, de madre y de hermana...
Javier Alvarado, el delirante Ernesto Carrión, mi paisanita Ana Padilla y bueno
los metáfora de Xela y los buenos y borrachos amigos locales, llevaron nuestros
cerebros de un lado al otro con un ritmo exquisito. Y yo pienso con un encuentro
de esta naturaleza, porqué el mundo no tiene más festivales de poesía en lugar
de convenciones sobre el petroleo o las politicas internacionales, el mundo
sería menos pretencioso y mucho pero mucho más feliz. Bueno un breve comentario
de lo vivido por las tierras de la pintora ELena Rodas y del gran gran gran
maestro Carlos Loarca. Un cariño inmenso para la gente creadora y la buena
gente hacedora y organizadora, esas almas que dedican su tiempo, sangre y sudor
al bien de otras almas. Aquí les dejo mi cariño.

viernes, 9 de mayo de 2008

invitación


A todos los buenos amigos y amigas lectores y amantes de la palabra, el arte y la creación, aquí les va un invitación especial. Esta semana del 12 al 16 de mayo,
Quetzaltenango será la sede o cancha para un buen grupo de invitados nacionales y
extranjeros, congregados con una sola misión, la poesía en todas sus formas. Este
festival se llama Animal de Monte y a pesar de ser un joven en relación a otros
festivales, promete muchísimo y ofrece una fina selección de invitados. Además
creo que los organizadores están haciendo un excelente trabajo dando todo para que
este tipo de aconteciemientos sean posibles. Son un verdadero ejemplo para todos
los que andamos en este territorio del arte. Agradecimiento a ellos y toda la energía para que sea un éxito. Y esperemos vernos por esas tierras maravillosas. Todos están invitados, espero poder brindar con ustedes, amigos, camaradas, hermanos.

Este es el link por si quierer saber más sobre el festival.
www.tubunga.com/animal