domingo, 13 de mayo de 2007

un domingo sin tristezas

Las mariposas también
son culpables
por las distracciones
y las estampidas,
también los silencios
y las noches
y esas vitrinas
de primera avenida
que nos embrujan
en trances
de no saber a donde ir
o con quién
o para qué.

Las risas de los
felices
suenan en las
alcobas de al lado
en otros
continentes
menos extraviados
menos tango
menos Khalo.

A mi que me dió
por llorar
en la esquina en
donde la gente
sonreia,
y con nudos ciegos
en la ausencia
me dedicaba
a coleccionar rostros
en la lluvia
de las indiferencias...

Un día común y corriente
con familias que
comen en los arriates
de las calles
y monos clandestinos
en los techos de los
centros comerciales
mientras del soundtrack
de la existencia
me recuerda que a veces
alguna veces
si se corre suerte

hay domingos sin tristezas...

Para mi hermano BROMO
vos sabes de lo que hablo loco.

3 comentarios:

Mercedes dijo...

es acaso la magia de la incertidumbre o la total certeza de poder predecir con una extraña seguridad que es lo que va a suceder al proximo instante
Los universos se gestan a cada instante y casi todos terminan hechos una maraña en el basurero de la cotidianidad.
A que sabe la suerte?
Me gusto el post.. Saludos!

Pablo Hernández M. dijo...

eso me recuerda el cuento ese de la mariposa que batió las alas en china y provocó un huracán en el caribe... o era una teoría?... de cualquier modo, que buen cuento sería!

Pablo Bromo dijo...

Precioso broder! Grazie mile!

Te entiendo, absurdamente y en silencio; con ese mutismo de ceguera y lluvia de fondo, Nina Simone temblando en el cuarto de al lado y un nudo de tabaco en la garganta del vacío...

A veces, solo a veces, la soledad es un indicio de las mejores y más grandes compañías del pasado...

Por las musas caídas, por las que caerán y por las que se levantan!! Salúúú!!

Te quiero loco, P.