martes, 27 de febrero de 2007


Amarte es una pelea de cocodrilos mansos

que matan con la boca apretada,
el río terco que prosigue,

las víctimas que no regresan.

Amarte es una noche de tráfico

y lentejuelas de chicas groseras

que vienen a pedirme fuego

con la nariz chorreando.

Amarte es tan solo

un eco de fantomas grises desvaneciéndose por momentos.

Es eso que persigue a mi sombra

que se ha muerto ya

desde que no volteo de noche

con las luces encendidas.

Amarte tiene ganas de morir,

o de nacer en otros vientres,

con otros nombres,

con otros amartes menos transitorios.

2 comentarios:

Pablo Hernández M. dijo...

quien sabe si amamos a diferentes personas con el mismo amor a a la misma persona con diferentes amores...
saludos desde Cobán

alejandro marré dijo...

saludos hermano... ojala vay pronto por allá, me gustaría volver a ver a la banda de poetas de Cobán. Buena onda todos.
Una vez leyeron en un expo que hice en Casa Acuña, talvez vos andabas por allá....