jueves, 1 de marzo de 2007

alli va, alli va, alli va, alli va...


Allí va la vida con sus rostros deslumbrados,
las búsquedas amarillas de la ansiedad y sus promesas,
las maletas de los divinos que andan a pie

y la locura de las niñas que esperan.

Nada está quieto,
ni siquiera el sol y sus visiones de cortesía.
Y allí van mis delirios vanos,

mis rutinas de sonrisa y pie de atleta.
Allí va la chica de los vestidos rasgados

y la tarde que la sigue hasta el final del meridiano.

Allí van los guardias silenciosos

que nos arrebatan hasta la melancolía,

allí van los caballos salvajes de un cuento de vaqueros,

allí van las torturas del día y los patines sin uso.

Allí voy yo también con el traje planchado,
mi resaca tortuosa con su maravilla de apego y mea culpa.
Allí va un cúmulo de lágrimas empaquetadas,

un cerrojo sin llave y un esqueleto que ríe frente a otro.

Allí van los peces, los cohetes, los programas para niños,

el malecón sin playa y los ojos sin visión.

Allí va la vida haciéndose la difícil

y yo que me dejo,

la sigo con el seño

de los que creen que se ven interesantes

1 comentario:

Pablo Hernández M. dijo...

y allí sigue yendo el corazón, como drogo enganchao